La insoportable levedad del ser canario
¿Qué les pasa a los nacionalistas de Coalición Canaria a la hora de referirse a quienes suponen que representan y sirven? El Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero parece inclinarse por el eufemismo “nuestra gente”, la “gente”…y lo ha repetido hasta la saciedad en el llamado debate sobre la nacionalidad canaria. El lenguaje muestra el estado de confusión ideológica en el que se encuentran los autoproclamados “nacionalistas canarios”, auténticos defensores de lo intereses de “nuestra gente”, únicas voces autorizadas de Canarias en Madrid, y único grupo político que defiende “nuestra tierra” (¿). “Nuestra gente”, “los problemas de la gente”, “los intereses de esta tierra”… Ortega y Gasset escribió en 1949 un tratado de sociología que lleva por título El hombre y la gente, y se hacía la pregunta, ¿quién es la gente?. Más bien habría que preguntar ¿qué es la gente?, por que la gente por definición hace referencia a una abstracción de carácter estático, con carácter de cosa, algo anónimo, amorfo, sin identidad, sin autenticidad. El ser humano (otra abstracción), mejor, la vida humana, la vida de cada cual, puede moverse entre los parámetros de la autenticidad, de lo personal, de lo creativo, de la responsabilidad y los opuestos de la inautenticidad, la impersonalidad, la repetición, la irresponsabilidad…La vida en sociedad tiene mucho de lo segundo, de anonimato, de estaticidad. La vida social tiene mucho de mecanismo, de máquina. Ser gente significa pues hacer referencia a esa condición humana fundamental en la que dejamos de ser individualidades creadoras y diferentes para convertirnos seres anónimos, receptivos, pasivos e idénticos a otros. Hay algo en el discurso nacionalista que considero sin embargo, válido: somos seres biográficamente situados en unas coordenadas identitarias concretas. Somos seres de carne y hueso como gustaba decir a Unamuno. Ser “pueblo”, ser “comunidad” ser conciente de los lazos afectivo-culturales que nos unen especialmente a los demás. Somos seres “comunitarios” y esto tiene su interés en un mundo atomizado e individualista como el nuestro. Pero el peligro que encierra esta virtualidad reside en su absolutización, en su sustantivación. Cuando el Sr Rivero pronuncia la mágica expresión “nuestra gente” pretende hechizar a quienes le escuchan exaltando afectivamente un nuevo sujeto colectivo que sustituye a “nuestro pueblo”, “nuestra patria”, “nuestra tierra”, “nuestra raza”, “nuestra nación”…Pero ese eufemismo amable que es “nuestra gente” refleja la pobre y ligera consistencia del discurso nacionalista canario que no tiene ni siquiera sujeto al que agarrarse para alargar su estancia en el poder. El Nacionalismo canario, nuestra gente y nuestra tierra